¿Qué debería pensar del cartel de Altavoz 2015?

CiudadAltavoz2015-83

Por Juan Sebastián Villa.
Fotografía por Karol Oquendo y Juan Sebastián Villa

 

Aclarando que todo lo que digo aquí es mi opinión, no la de Bajo Asfalto, y probablemente tampoco le pegue a usted, esto es lo que me hace pensar el cartel de 2015.

Empezaré con lo que cada año toca repetir. El cartel de Altavoz nunca nos tendrá a todos contentos, ni debe hacerlo. El día que nadie se queje estaré seguro que el conformismo nos comió la lengua.
El cartel internacional de Altavoz 2015 es llamativo, si no impresionante. Y definitivamente novedoso. Comenzando por Gogol Bordello, posiblemente el proyecto de Gipsy Punk más conocido del mundo, Altavoz nos trae una banda que garantiza una fiesta ridícula y lunática que no soltará al público hasta la última canción.

Asphyx, una banda de Death Metal de los países bajos, suena mucho a la respuesta para las constantes quejas de los metaleros radicales de la ciudad sobre sentirse olvidados por el festival, trayendo solo candela y oscuridad. Y aunque siento que Altavoz ha tenido mejores bandas por el estilo, tiene un número envidiable de seguidores en la ciudad y suficiente fuerza.

Por el lado del Reggae, Steel Pulse llega con un sonido con raíces en 1975, y con Bob Marley entre sus fans confirmados. Reggae en su estado más clásico que apela a los gustos del público paisa, y para la creciente fanaticada de la electrónica y la música experimental, llegan desde Ecuador Van Fan Culo. Suena como una propuesta interesante y como “Vete a que te den por el culo” en Italiano. Suena a electrónica bien hecha y a un show histriónicamente visual que perfectamente encaja en Breakfest (Al igual que Gogol). Aunque definitivamente se pasa en escena para el gusto de muchos, rompe con la quietud que suelen mantener los proyectos electrónicos y eso es algo que aprecio así sea como novedad.
También desde Ecuador entra Da Culkin Klan, un proyecto satírico, interesante, no particularmente virtuoso pero si bien pensado y ejecutado que viene para sumarle a la falta de seriedad que hace falta en un cartel de festival.

Para quienes quieren algo retro,Desde Argentina llega a Altavoz Miguel Botafogo, autor de un método de guitarra que dos tercios de los guitarristas paisas conocen, y bluesman que viene a traer algo que poco ha sonado en nuestros escenarios. Blues purista y clásico.
Y desde Francia, con sonidos entre el Folk Rock, el Rockabilly y el Blues, llega Catfish. Con solo dos músicos rotándose los instrumentos, un show digno de verse montados en la ola musical de volver al pasado para encontrar lo que viene.

En un bloque de música española, para cerrar, nos aborda El Ultimo Ke Zierre, la banda cuyo parche seguro usted ha visto en la chaqueta de suficientes punkeros para recordarla, es una banda clásica del punk español con un sonido cercano al Rock y letras tan contestatarias como poéticas y transgresoras. Es una banda de punk que los no punkeros seguro disfrutarán.
Y por último SFDK  cae desde Sevilla como un grupo de Hip Hop recomendado por la misma comunidad y medios hip hopers de medallo a Altavoz. Un proyecto sin pelos en la lengua, con suficiente relajo para encajar en escenarios más light, y suficientes verdades para hacer parte de las bandas que escuchan quienes cantan Rap Consciencia.

 

En general se puede hablar de bandas grandes, de proyectos interesantes. Pero por alguna razón que no logro definir, el cartel a algunos no nos pareció muy llamativo a primera vista. ¿Será solo por lo poco conocido de muchos de esos nombres? ¿O hay algo más?

El cartel nacional e internacional me parece, como el año pasado, propositivo. Y apuesta de nuevo a decirle a Medellín que los clásicos son geniales, pero que nuestra escena nunca saldrá de esta pared de montañas si seguimos sonando solo como Kreator, Blink, Wu- Tang Clan, y Sublime. Porque aunque el mundo esté montado en el tren de revivir lo pasado, nadie quiere escuchar exactamente lo que ya se hizo.

Pero con eso en mente, hay algo que me confunde. Si el internacional quiere aportarle ideas nuevas a la ciudad, ¿Por qué el cartel local sigue dejando los sonidos nuevos de últimos?

Considero que Altavoz tiene una dicotomía que no ha podido superar. Cuando se elige un juez, se elige a alguien significativo para la escena de esa categoría. Pero (por ejemplo) un juez significativo para el punk de Medellín será probablemente alguien que es parte de lo que tradicionalmente es punk aquí. En mi opinión esto hace que géneros como el reggae, punk y hip hop de Medellín mantengan sonidos tan similares a través de los años.

Pero cuando llegan sonidos novedosos a categorías como Nuevos Géneros y Rock, usualmente las más abiertas al cambio, y el resultado es la selección de cuatro agrupaciones buenas pero acordes con “la regla”,  dejando de lado proyectos que veo tan cargados de profesionalismo, calidad y nuevos sonidos como Solo Valencia, Estación Caribe, Dead Country Brothers, entre otros, veo una contradicción frente a lo que siento que Altavoz quiere dejarle a la ciudad.

¿Cómo crece el sonido local cuando se perpetua lo que ya es regla en la ciudad? ¿Cómo puede Medellín, Antioquia o Colombia ser pertinente en la música alternativa a nivel mundial si se pega de las fórmulas que nos llegaron de otros lados sin reinventarlas?

Altavoz no es la totalidad de la escena paisa. Tampoco puede ser el objetivo único de las bandas ni el único escenario para lo que se hace aquí. Pero el festival se ha ganado ser el referente de la música alternativa de Antioquia, y con ese esfuerzo viene la responsabilidad de reconocer a los que reinventan el sonido local.

 

Pero bueno, por favor no olviden darle una mirada a nuestras fotos de los clasificatorios de Electrónica, Hip Hop, Nuevas tendencias, Ska y Reggae. Y nos vemos en Altavoz 2015.