El Rock ladra en Rionegro.

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Por Alejandro Perez.
Fotografía por Simón Montoya.

Por tercera vez se realizó en Rionegro en festival “Rock al perro” un espacio donde los gomosos del rock dejan su granito de cuido para los perros y de los hogares de paso y refugios del Oriente Antioqueño, una iniciativa del Colectivo Anónimo

Es interesante de todas maneras ver como tanto Rock al Río y Rock al Perro ponen a su entrada un costo de beneficencia, tal vez sea un asunto local. La historia del Rock al Perro la contó uno de sus organizadores, Juan Manuel Gómez, que a su vez es el guitarrista de Kolapso Social. El festival fue la transmutación del primer pago que tuvo su banda por tocar en Rock al Río, conocido evento de Rionegro. Con los billetes y ese sentido social que puede llegar a caracterizar a los habitantes de los pueblos que todavía no han visto sus almas consumidas por las mecánicas de la urbe, nació Rock al Perro.

IMG_4079En su tercera versión, el festival que ladra Rock por los animales del Oriente apuntó a reunir dos toneladas, a comparación de los 1400 kilos de la anterior. Aunque se recogieron 1850k, 150 kilos menos de la meta, nunca habíamos visto tanto cuido en un solo lugar.

Rock al Perro se llevó a cabo en la cancha polideportiva de la sexta etapa del barrio El Porvenir, un espacio de Rionegro que ni sabíamos que existía. Se nota como el festival está hecho con las uñas y el corazón, en una cancha de barrio, con custodios en cada una de sus entrada que ahora eran una entrada y una salida, y con la tarima más “ostentosa” con la que habían contado en la historia del naciente festival, afirma Juan Manuel.

IMG_3952La entrada costaba un kilo de alimento, el costo de alimentar a uno de los animales desamparados del Oriente por un día. Al pasar a la cancha podía verse a los asistentes juntándose en tres gradas viejas plagadas de cigarrillos muertos y maleza. Todo muy acorde al sonido que desde el fondo inundaba el lugar. Ese punk Podro, de antaño, que se queja del estado y en su estribillo reza la letra social.

Las gradas pasaban de abarrotarse a verse olvidadas cuando el ritmo se metía por el cuerpo y te poseía arrojándote al pogo sin saber cuando llegaste a esa rueda donde no importa estrato social, qué lleves puesto, tu edad, sexo o de qué color tienes el cabello. Eres parte de todos.IMG_3942

Entre la multitud podían verse el punkero sacado de un documental, la señorita acompañada por su padre, el que iba bien vestido, El hombre pasado de edad y de tragos y hasta un doble criollo de John Snow; Todos dando vueltas al mando de acordes rústicos, saltando al unísono y tomando algún trago.

Detrás de la malla metálica que separaba a la multitud del resto del mundo había pequeños toldos donde comprar cerveza y comida, el punto de vacunación animal que acompañaba al festival y los participantes del primer PedAlleyCat, una carrera en bicicleta contra el tiempo y el tránsito de un municipio que se va convirtiendo en ciudad.IMG_4073

El tiempo pasaba y la cancha empezaba a quedarse pequeña, con el paso de las horas el piso de cemento se llenaba de skaters y punks que mantienen la vieja escuela viva y gritan en el público “Punk is not dead”. Lo que no suele verse en otros festivales es a las familias enteras, can incluido, compartiendo el espacio.

IMG_4004Por la “ostentosa” tarima del Rock al Perro pasaron las bandas Dark Mother, Wanady, DPI, Putrid Flesh, Kolapso Social, Sex & Cigarrettes, La Séptima, NEUS, Tiro de Gracia, Revenge, Kontra el Sistema, GP y Agressor. Y es innegable que la pasamos del putas.

Conocimos gente que hace la cosas con el corazón y salimos contagiados en el alma con la felicidad de hacer bien por los animales desamparados. Todo mientras más de una viejita seguro rezaba el rosario indignada con tal algarabía.

Pero señora, tranquila que no se repetirá hasta el próximo año, y luego hasta el siguente. Rock al Perro es un festival joven, pero con una causa justa que los motiva de corazón a meterle todo, seguramente seguirá aullando con ganas