Hundredth en Medellín

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Fotografía por Sur Nadie 

 

Si algo parece distinguir a los conciertos de Hardcore en Medellín es que les sobra energía. No solo es un asunto de los músicos, es una respuesta sincera del público que sabe recompensar a una banda cuando se lo entrega todo.

Esta vez, el concierto de Hundredth no fue solo un asunto de apertura de parte de las bandas, si no de la organización. En el aire se sentían las ganas de todas las partes de sacarla del estadio.

El angosto escenario lo abrió Motín, despertando de golpe al público que había llegado. Tras terminar su show, la banda local hizo la cortesía de dejarle las tablas a las demás bandas nacionales.

El concierto siguió con la energía alta, pero lamentablemente esto contrastó con que el frontman de Cinco Sentidos, tras tocar tres canciones, decidiera bajarse de la tarima por problemas de sonido. Uno de los asuntos fue que debajo de su set sonaban a bajísimo volumen tracks de Nirvana mientras ellos buscaba romperla con su música.

Aunque ninguno de los proyectos nacionales tuvo percances como ese, el hecho dejó un mal sabor en el público, y obviamente en la banda tras viajar para entregar un tercio de su set. En Colombia los eventos musicales underground se siguen haciendo con las uñas, y el percance sigue siendo parte del show.

Tras el paso de las bandas de Bogotá, Medellín e Ibagué se subió al escenario Custodia. Los miembros de la agrupación ecuatoriana viajaron 30 horas por bus para abrirle a Hundredth, y si había algo de cansancio en ellos, lo dejaron para después de su set. Con esta constante de energía arrasadora en las bandas ecuatorianas, cada vez nos animamos más de ir a cubrir Quitofest.

Llegando al final de la velada, Hundredth, la banda de Carolina del Sur que en Junio estará de tour por América del Norte, se tomó el escenario.
Son un grupo de podas palabras. Desde que se conectan se siente que están pateando madres, y aunque no son de hablar entre canciones, con la facilidad con la que sueltan el primer grito, con esa misma se conectan con el público y lo enganchan dejándole claro que ellos vienen a hablar con su música.

Su show pareció ser un solo track. Un bloque sólido de rabia y liberación. Se presentaron en la mitad de una canción, se despidieron en medio de otra. Y de principio a fin su vocalista Chadwick Johnson mantuvo al público reventando con un performance que siempre apuntaba a ellos. Aparte de la sensación de velocidad, no hubo tacha en el show que le entregaron a Medellín.

Tras terminar algunos sintieron que el set de Hundredth no había sido suficiente. Tal vez por aquello de empatar track con track en una sola descarga de Hardcore el show se nos hizo corto, estamos acostumbrados a que nos hablen desde el escenario; después de todo en esta ciudad siempre hay injusticias de las que hablar.

El evento fue sincero, de buena fé. Un asunto de corazón que se vio por encima de los errores que tuvo. Un evento que deja claro que en Medellín el público quiere recibir Hardcore del resto del mundo, y que tiene las puertas abiertas a shows de mayor envergadura.