Monstruos de Medellín/Monsters of Medellín

Por Andrés Hainaut.
English version down below.

 

Los monstruos son siempre imaginarios. Lo que se habla de ellos es lo que creemos que los compone, y cómo los vemos los hace terribles en su calidad de Otros.

Bajo Asfalto toma a cinco personajes urbanos que la sociedad ve como monstruos, y alimenta sus imágenes e imaginarios para convertirlos en un híbrido entre lo real, lo verídico, lo creible y lo mítico. Un niño perdido en las drogas que se hace orco, básico, cruel, montonero, asustadizo. Una prostituta que se convierte en sirena que atrae a los hombres a su perdición a la manera que se describe en la Odisea. Un travesti que se vuelve un engendro que modifica su cuerpo a niveles físicos que no convierten si no que retuercen su identidad. Un indigente que en su demencia y desconexión con la sociedad se vuelve un zombie que balbucea cosas incomprensibles mientras vaga con paso incomodante. Un sicario que en su calidad de fantasma que aparece de la nada, donde sea, y acaba con una vida, se convierte en la mismísima parca. En la mismísima muerte.

Esta es una descarada reducción de colectivos de personas con vidas, razones y en algunos casos errores, agolpados en una sola imagen que evoca la monstruosidad. No es nuestra visión la de mirarlos como monstruos, el monstruo es el reflejo de la reacción social a sus nombres, acciones y presencias que los hacen mitos, monstruos para la ciudad.

Estos son algunos de los Monstruos de Medellín.

 

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Monsters are always imaginary. What is spoken of them is what we believe makes them up, and how we see them makes them terrible in their state of Others.

Bajo Asfalto takes five urban characters that society sees as monsters, and feeds their images and imaginaries to turn them into hybrids of what’s real, what’s truthful, what’s credible and what’s mythic. A kid lost in drugs that turns into an orc, basic, cruel, skiddish, seeker of strength in numbers. A prostitute that becomes a siren that lures men to their doom in the ways described in the Odyssey. A transvestite that  goes into a freak that modifies it’s body to fisical level that don’t change but twist it’s identity. a beggar that in his dementia an disconnection with society becomes a zombie who mumbles incomprehensive words while roaming with an uncomfortable stepping. A Hit man that in his quality of ghost that appears out of nowhere, anywhere, and ends a life, becomes the reaper itself. Death itself.

This is a shameless reduction of collectives of people with lifes, reasons, and in some cases error, summed up in a singular image that evokes monstrosity. It’s not our vision to look at them as monsters, the monster is the reflection of the social reaction to their names, their actions and their presences which make them myths, monsters to the city.

These are some of the Monsters of Medellín