A todos nos juzga Dios

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With God on Our Side, Seyo Cizmic

 

Seyo Cizmic es un artista estadounidense que pertenece a la galería de Saatchi Art. Su obra With God on Our Side, un arma de fuego (MAC-11) con Jesús crucificado, perteneciente a su colección In God, Money, and Guns We Trust. Es una reflexión sobre la doble moral, donde más específicamente se vislumbra una crítica a la relación constante del dinero, la religión y las armas.El trabajo de Cizmic refleja en gran medida muchas culturas del mundo, donde el fanatismo religioso y los conflictos bélicos van de las manos, como es el caso de muchos países en Latinoamerica, como es el caso nuestro.
 

Redacción: María Paulina Arango M.

Una nueva oportunidad para meter el proveedor y montar la bala en la recámara, bendita y con un beso de estos labios. Una nueva oportunidad para quitar el seguro, cuadrar el fierro que me cuida según lo necesite —semiautomático pa’ pelar el pollo, automático pa’ volarme de los tombos—, apuntarle a la gonorrea de turno y halar el gatillo. Todo esto sin que se me olvide decir un Padre Nuestro y echarme la bendición. Uno no puede andar disparando por ahí sin antes pedirle a Dios que le ayude a pegar donde es.

En lo que llevo en esto, después de tantos muñecos y tantos que se me escaparon,  aprendí que tras de cada acierto hay que ir a misa. Yo me confieso y comulgo, es lo correcto. No va de más echarle goticas de agua bendita al tote antes de salir de la casa, así la aseguro y me relajo.

Debajo de la camisa me pongo el escapulario que me dio mi mamita antes de morir, ése me cuida, con ése no me hieren. En la muñeca hay otro para la buena puntería y en el tobillo va el último, para volarme siempre. Sin ellos no salgo de mi casa.

Yo no cargo Mini Uzi, yo soy más exclusiva. Esta MAC-11 me la regaló el patrón. Desde que la agarré me siento con suerte, y no me ha fallado ni una vez. Por eso le mandé a poner ese cristo, es como su escapulario. Ella es  mi bebé, mi favorita, la de los mejores trabajos, los más duros. Nunca quedamos mal, siempre atinamos.

Aquí uno ve que le va mejor al que antes de disparar le dedica el tiro a la Virgen que al que es ateo y hace las cosas sin fe. Al fin y al cabo, a todos nos juzga Dios, ¿o no?