GRAFFITI. Medellín en paralelo.

 Por Fulana

Fotografía por Juan Pablo Silva

 

Medellín es una ciudad encerrada entre montañas. Nunca negaría que me parece hermosa, pero me da la impresión a veces que este accidente geográfico nos afecta haciéndonos creer que todo lo que tenemos que ver está contenido en la tacita de plata. No debemos olvidar que cuando se valora algo, se hace de manera comparativa con algo más.

Es por esto que Bajo Asfalto buscará tomar elementos de nuestra ciudad y sociedad, y ponerlos en la mesa junto a sus pares en otras geografías. ¿Encontraremos que no somos tan grandes como creemos? Si. No. Tal vez. Lo que considero importante de compararnos está en entender qué nos hace quienes somos. Los juicios de valor se los dejamos principalmente a usted. Y no somos tan soñadores como para creer que si hoy odia esta comala, mañana la amará por nuestras letras.

Juan Sebastián Villa Ortiz.
Director.

Cuando Bajo Asfalto me hizo llegar unas fotos de graffitis que atraparon la atención de Juan pablo Silva en Bogotá, pidiéndome mi concepto para una comparación con Medellín, me fue imposible ceñirme a un texto conciso, y terminé con esto:

Referirse a una comparación entre dos formas de evolución y proceso del Graffiti en Colombia no corresponde a ninguna urgencia desmedida para definir quién va a la delantera, qué es mejor o qué no, y es que a la final lo que sí nos importa es lograr reconocer que hay varias, buenas, malas, simples o profundas diferencias en cuanto al Graffiti de la guettizada Bogotá, y una joven pero visionaria Medellín.

Aquí encontrará entonces, una serie de posibilidades para comprender qué marca la diferencia entre dos formas de agitar la lata, de lanzar el trazo, y por supuesto, dos lecturas de ciudad desde el graffiti, y que obvio no pregonan ninguna verdad absoluta.

Sobre tiempo y proyecciones

Cuando nos referimos a la evolución y capacidad de producir graffiti desde la técnica y el estilo en ambas ciudades, en Bogotá, por ejemplo, tendríamos que mencionar por necesidad que en ésta ciudad el graffiti llegó primero que a la ciudad de la eterna primavera; es que esta forma de arte, como uno de los cuatro elementos del Hip Hop, logró instaurarse dentro de los nuevos movimientos que surgían en las calles frías de las ciudades y que desde la ilegalidad comenzó a trazar en los muros, retar el ojo crítico de la sociedad, pero sobretodo, comenzó a marcar un hito.

Partiendo de esa brecha temporal, Bogotá  invirtió todo este tiempo y esfuerzo en crear nuevas piezas, en marcar estilos y aprovechar todas las técnicas de la época; así pues, adquirió cierta ventaja sobre las demás ciudades del país. Por otro lado, ya más tarde en Medellín comenzaría a surgir el graffiti en los barrios y el olor a pintura saltó al aire y las paredes para comenzar a constituir junto con el Hip Hop una nueva era para un movimiento cultural fuerte, y que a pesar de ser  muy experimental en sus inicios poco a poco adquirió las herramientas y la técnica adecuada para definir su identidad y apuntar a trabajos más limpios y artísticamente organizados.

Así pues, midiendo la trayectoria de ambas ciudades desde la temporalidad, podría uno determinar las razones para que en Bogotá ciertos artistas graffiteros tengan el nivel profesional y de gran formato que hoy por hoy poseen, pues su esfuerzo y tantos años inmersos en perfeccionar la técnica han respaldado su proceso creativo y dan claras muestras de que es posible proyectar muchísimo más desde la calidad en cada una de las piezas y estilos.

Medellín no se queda atrás, a pesar de no llevar el mismo tiempo de trayectoria. Muchísimos graffiteros de la ciudad pueden medirse el aceite, como popularmente se dice, con cualquier otra ciudad y con otros artistas, pues desde el bombing o desde las mismas piezas hay propuestas muy puntuales y visionarias, donde la creatividad y el ingenio se la juegan toda para darle prioridad a la calidad antes que a la cantidad.

Partiendo de lo anteriormente dicho, yo podría estar errando o acertando (Ustedes decidirán)  al decir que quizás la Ghetización de Bogotá se debe a la cantidad incomparable de graffitis, pues miles de muros, calles, vayas y propuestas evidencian una fuerte expansión y presencia de grafiteros; sin embargo, tanta cantidad no asegura que todos sean de alta o buena calidad y, bajo ese orden de ideas, me atrevería a decir que en dicho ejercicio de análisis no hay una rotunda diferencia con el graffiti de Medellín, pues en ésta ciudad no hay una alta visibilidad de piezas, pero las pocas que hay permiten al transeúnte o a los artistas de cualquier dimensión o técnica reconocer que la capacidad de creación de estos paisas podría fácilmente convertirlos en referentes a nivel internacional.

Ojo, no estoy diciendo que en Bogotá no hay buenos grafiteros, por el contrario, en la ciudad ya tienen referentes de talla internacional y además han logrado reinventar muchísimas técnicas e incursionar en otras, y es que cada ciudad tiene lo suyo y precisamente en esa diversidad y esa diferencia podríamos hablar de un arte callejero, urbano, clandestino o legal muy nutrido, potente y profundamente comprometido. Hablo de esta última característica porque a pesar de que el graffiti fuese entendido en sus inicios en Europa y EE.UU como un asunto de territorialidad, en Latinoamérica se resignifica y adquiere otras interpretaciones y propósitos: sociales, políticos y contestatarios, algo así como “Por el pueblo y para el pueblo”, porque precisamente el graffiti es eso, expresión popular.

El fenómeno de la herramienta

Otro asunto que no puedo dejar pasar por inadvertido y es porqué es necesario plantear una alternativa o encontrar una solución, es que para profesionalizar o mejorar la calidad del trabajo del artista graffitero la herramienta no lo es todo, aunque representa una garantía en cuanto a la realización de cualquier trabajo. Es ahí entonces donde en Medellín surge un gran problema, y es que a diferencia de Bogotá, en la ciudad paisa son realmente muy pocas las tiendas de graffiti; hablamos pues de unas dos o tres como máximo. Las posibilidad de acceder a aerosoles Montana, Belton, Alien o Amen son muy limitadas, lo que evidentemente relega al graffitero a defenderse con latas de aerosol de Pintuco o de las que ni siquiera tienen marca y venden a 4 mil pesos en el centro de la ciudad.

Que quede claro, no es una apología, mucho menos una excusa, es una necesidad expresa a través de éste artículo, pues apoyar las tiendas que apenas surgen y generar alternativas económicas o técnicas resulta crucial para poder seguir avanzando y sobretodo proyectando alternativas para solucionar una falencia como ésta de manera colectiva.

Lo de ahora

Ya hablando sobre lo que hay en estos momentos en ambas ciudades, entendemos que en cada una de ellas hay una lucha continua para reivindicar el graffiti como una forma de arte, de renovar los espacios, de reivindicar el sentimiento social y de resistencia, de tomar por sorpresa y asalto la seguridad de ciertos lugares y coronar el asunto (bombing),  el caso es que hay más similitudes que diferencias y a la final, eso es lo que nos convoca a seguir creando y apostando para que en ambos escenarios, para que el graffiti pueda proyectarse y crecer de todas las formas (calidad y cantidad).

Seguir tejiendo redes entre artistas de ambas ciudades es otra forma de apoyar; así que como la idea es compartir un poco de lo que hay en lado y lado, a continuación una breve lista con algunos referentes para que se guíen en la búsqueda del buen graffiti en cada ciudad. Faltan cientos, miles, estoy segura, porque el graffiti es popular, amplio, fuerte y palpitante, y es por eso que aquí se hace un pequeño aporte:

Por Medellín tenemos una breve lista donde está el Chill, Plaga, Zycra, Fate, Numak, Shamo, los Greñas y a las crews de GSC, Puff, CRC, IGK que se la juegan todo por pintar donde nadie más se atreve. Y por Bogotá están Skore, Saga, Mugre, Bastardilla, Tóxicomano, Guache, FCO,  Ceroker y Lil Cuca.

Para no darle más vueltas al asunto, lo que diferencia ambas formas de comprender el graffiti radica precisamente en el tiempo de trayectoria y cantidad, pues en calidad, ambas ciudades tienen  lo suyo, están explorando diversas técnicas, incursionando con nuevas ideas y sobre todo conspirando en conjunto para liberarnos del mundo tosco y gris que nos acecha.

Cada ciudad tiene a grandes referentes y exponentes con estilos únicos y profundos, son hombres y mujeres que no ven el graffiti como una actividad más en su día, porque simplemente esa ya es toda su vida, la que habitan, la que aman, la que sueñan y por la que luchan. Esto es lo que a la final nos importa. Para terminar, invito a quienes crean que en Colombia no tenemos con qué en cuanto a Graffiti: salga a la calle, camine y sorpréndase, el arte está en todos lados y pues bien, como dicen por ahí: Si la pared y la muralla son el papel del canalla… ¿adivinen qué somos?

Medellín. 

cHILLCHILL: http://bit.ly/1karOsa
plaga3PLAGA: http://bit.ly/1lgAkKA
ZycraZYCRA:http://bit.ly/1kJfLXP
Fate2FATE:http://on.fb.me/1mtyB1w
NumakNUMAK: http://bit.ly/1ie7mqo
ShamoSHAMO: http://on.fb.me/1katFNJ
GreñasGREÑAS: http://bit.ly/1kXNAQ3

Skore2SKORE: http://on.fb.me/1hIagZW
Saga1SAGA:http://bit.ly/1oA8LgF
MugreMUGRE:http://on.fb.me/1n0XD9J
BastardillaBASTARDILLA: http://on.fb.me/1kQ9jiG
ToxicomanoTOXICOMANO: http://on.fb.me/1uGpFvS
GuacheGUACHE:http://on.fb.me/1hIarVa
FCOFCO: http://on.fb.me/1ntdm3h
CEROKERCEROKER:http://on.fb.me/1jSKW1B
Lili CucaLIL CUCA: http://on.fb.me/1ie8tGN