Noche oscura, alma libre.

Texto: Sara María

Fotos: Daniel Piedrahita

Bajo Asfalto Noche Oscura BSD

Sean todos ustedes bienvenidos. Desinhíbanse y bailen al ritmo del látigo. Temperatura, alta. Noche, prometedora. 10 pm. Los dibujos en las nalgas de la mujer de cabello morado. El hombre de la peluca con ondas café. La máscara. Dos cervezas por favor. Un tatuaje, dos tatuajes, un león que habita la espalda del hombre con ojos blancos. Unas tetas envueltas en látex. Metete esta rueda conmigo. Otra cerveza por favor. Una mujer con el pelo azul y las medias rotas. Un extranjero excitado. Ponele brillantina a mi camisa de cuero, si no te importa quedar con las manos como si estuvieran llenas de semen. El humo gris que nace en la boca feliz de una mujer aérea. Una palmada, un apretón, una mano entre las piernas. ¡Corran! Dos mujeres en el fondo. ¡Corran!

Sthephanie Mwamert y Alejandra Porras, con las piernas enredadas y las manos insolentes. Los dedos de una, escalando la espalda de la otra, liberándola de corsét  y del instinto. Alejandra tiene los ojos grandes y los muslos agradecidos, abiertos a la dicha. A Sthephanie le baila la cintura, le sobran los zapatos y el sostén. Un beso, dos besitos. Una palmada para los dibujos en las nalgas de la peli morada.

La emoción cambia. Se contiene. Lady Zunga se sube para gobernar. Sthephanie le entrega su confianza, sus piernas, sus tetas, sus manos, en un acto divertido de sumisión. Se rinde ante las cuerdas moradas que le van abrazando el cuerpo. Cierra los ojos. Sonríe. Una maniobra con la cuerdita morada y Sthephanie queda suspendida, balanceándose, como lo hace el placer cuando es sincero y nace del vientre.

Un aplauso para las señoritas.

Es el tiempo de Alejandra. Dos cuerdas entre las piernas. Un nudo que le bese las nalgas libres. Can´t control suena a voluntad de la bandeja de discos. Las manos de Lady Zunga, le tejían nuditos de gloria en la espalda a Alejandra. Una maniobra final con las cuerdas y las tetas se le asoman al abismo. Un aplauso. Can´t control proclama su ritmo final.

Los cuerpos tatuados de los asistentes bailan a salticos. Se beben el licor, acarician con sus lenguas gitanas, los papelitos de colores que los ponen tan felices. Se abrazan, se mezclan el sudor, las babas, la cerveza y la emancipación.

Brilla el espíritu del color de las tinieblas, de las nubes cuando se escapan los placeres y bailan, bailan, bailan. 2.30 am. El Cid proclama el nombre de Andrés Jiménez, por haberlo vestido de cuero y de regalo, el canto de las almas libres, a la noche oscura.

 

*Le recordamos a nuestro querido lector que drogas hay hasta en Paquistan, que nos consta que al Medieval van muchos sin vicios, y que sus organizadores no incitan a nadie a pecar de esta manera. Gracias*