Renglones en blanco

Texto: Juan Jacobo de la Cuesta.
Fotografía: Juan Pablo Silva.

Renglones en blanco - Bajo Asfalto

Los angostos y retorcidos pasadizos se llenan de gente; unos buscan, otros ofrecen y algunos cuantos solo cargan. Cuadras y cuadras de aquellos estrechos callejones se extienden por todo el centro de la ciudad, tapizados de negocios que, sorprendentemente, pasaron de vender adornos navideños y juguetes, a ofrecer útiles escolares de la noche a la mañana.

La gente, abarrotada sobre los mostradores de aquellos pequeños locales, recita la lista de cuadernos, lápices, colores, tijeras y otro sinfín de chucherías que reza una pequeña hoja de papel. Los dependientes de los locales, cual hormigas, corren trayendo todo lo que establece el pequeño edicto, tratando de satisfacer los caprichos de sus compradores y, a la vez, despacharlos cuanto antes.

Otra vez el mismo calor, el mismo gentío y la misma bulla de hace un mes…pero por algún motivo no es igual; enero le cambia el color a las cosas. La sensación de un cuaderno nuevo, después de tantos años, sigue siendo la misma; la imagen cuidadosamente elegida para acompañar tantas páginas en blanco, que pasarán de ser la promesa de un futuro por ser escrito, a la realidad del tedio y frustración; pero también de asombro, creatividad y libertad, así sea furtiva y representada en desfigurados mamarrachos (u obras de un artista incipiente) en sus márgenes y páginas finales.

Creo que he dejado en evidencia que ansío volver a estudiar, pero debo aclarar, del mismo modo, que no deseo volver a un salón de clase. Por lo menos no con ellos. Sin entrar en detalles, solo diré que quienes sobreviven siendo diferentes en un grupo de pubertos jugando a ser malos, son héroes.

Salgo, por fin, de los estrechos pasadizos al sol abrasador del medio día. Llevo en una bolsa los testigos que me acompañarán por un año y que compartirán conmigo mis ansias de salir. Sé lo que me espera; la misma gente, el mismo tedio y la misma frustración del año pasado. Y, sin embargo, el sentimiento no es igual; enero le cambia el color a las cosas.