Hafla

Fotografía:  Juan Restrepo

Reseña: Juan Sebastián Villa

Después de mucha espera, Medellín vuelve a tener un Hafla. La práctica originaria de la danza tribal ATS (American Tribal Style), que busca unir a las tribus no solo de la ciudad donde se hace, si no de diferentes países citando a sus danzantes a bailar al mismo tiempo con miles de kilómetros separándolas, tuvo su espacio en Ciudad del Rio.

El evento vio su asistencia casi duplicada, tanto de participantes como de público, pero la elección de la plataforma de piedra como escenario no permitió que el baile se hiciera descalzo. Una de las reglas para un hafla es bailar sin zapatos para conectarse con la tierra.

Tras una corta clase, el evento estuvo listo para comenzar. Pero dada la tardanza para comenzar y el edificio que bloqueaba la luz, el círculo tuvo que hacerse en completa oscuridad. Esto dejó a varios de los asistentes inconformes.

La presencia de dos hombres en la danza dio a este Hafla un vuelco interesante, destacándose del grupo y cuestionando la tradicional predominancia femenina en el tribal de la ciudad. El factor común del evento fue la novedad. En la cantidad de bailarinas nuevas, la mezcla de estilos diferentes y la actuación de individuos con un estilo tan propio como Mateo Spook.

Por otro lado, el evento pareció distanciarse del entendimiento de las bases del Hafla como evento que parte del ATS. Posiblemente lo que la danza en Medellín necesita no es inventar, si no reinterpretar.

La noche fue desapareciendo el ritmo, las darbukas y los tribaleros, y pasado el equinoccio, la ciudad de la eterna primavera deberá esperar a que el atiborrado diciembre le de espacio a la danza de ser.