Es que yo no pensé

Foto tomada de: lanotastereo.com.co

por Jacobo de la Cuesta

Uno de los mayores problemas que nos aquejan, como miembros de una sociedad que se llama a sí misma civilizada, es la carencia absoluta de previsión. Pocas veces consideramos las consecuencias que puedan tener nuestros actos, ¿y por qué habríamos de pensar en ellas, si nunca tenemos que ser responsables de nada? Es justo por eso que abundan quienes se cuelan en una fila de varios cientos de personas

Me importa un carajo, yo tengo afán

Roban de las tiendas y los supermercados,

Es solamente un chicle, igual, eso no va a hacer mella en las ganancias millonarias del supermercado

O, después de tomar, se montan en un proyectil metálico y a sabiendas de que sus capacidades cognitivas y motoras son pocas o nulas, salen disparados a 10, 20 o 30 veces la velocidad a la que caminamos.

Esa es, precisamente, la comidilla de los medios colombianos en el momento. Hace algo más de una semana, Fabio Andrés Salamanca, a bordo de un lujoso misil, acabó con la vida de dos jóvenes ingenieras, quienes, después de un largo día de trabajo, se dirigían a sus casas en un taxi para merecidamente descansar. El conductor del taxi afortunadamente sobrevivió, aunque resultó gravemente herido. Como esas, hay cientos de historias a lo largo del país, y así mismo hay historias de billeteras que libran a los artilleros de las manos artríticas y débiles de la justicia.

No pretendo emitir un juicio respecto al señor Salamanca (creo que los medios ya se encargaron de juzgar, y que cada persona ya tiene su veredicto), ni quiero entrar al circo de vivir del morbo, de lo que recientemente me quejé en otro texto; pretendo, como se repite una y otra vez en las aulas universitarias, dejarles la inquietud.

Somos un conjunto de bestias egoístas, no inherentemente, sino por impronta de una sociedad facilista, tumbadora y corrupta. Y sin embargo eso no nos hace menos responsables de lo que hacemos. “Y con todo eso, estadísticamente es más la gente buena. No vivimos en Etiopía” decía un comentario que ví en Facebook; el problema no es la gente mala, somos quienes nos llamamos a nosotros mismos buenos, pero vivimos de pajazos mentales; que no atracamos, pero nos montamos al bus por la de atrás, que no matamos a sueldo, pero nos pasamos un semáforo en rojo, que no cazamos ballenas, pero tiramos basuras al suelo. Como no pasa nada en lo poco, no pasará nada en lo mucho, y así se nos va la vida; Entre más hacemos, más nos congratulamos, y a carcajadas repetimos que el vivo vive del bobo…Hasta que un día pasa algo.

Yo no pensé que fuera a pasar nada.

Precisamente, no pensaste.