Colombia nación mía

Carolina Campuzano Baena

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El Rock Anticomunista- Anticapitalista (RAC), llegó a Colombia a finales del siglo XX y aún se está consolidando como un movimiento político- musical.

“Colombia nación mía por ti voy a luchar”-  dice una de las canciones de Orgullo Nacional, una banda de Rock Anticomunista- Anticapitalista (RAC) que se fundó en Medellín hace quince años y que celebra su aniversario con un concierto junto a VelociRACtors, Ressiduo y Aufbruch (banda alemana) en ‘Nuestro Bar’, un establecimiento ubicado en la avenida 33 de Medellin. Sin embargo, festejar y tocar no son el fin de esta agrupación.

“Nosotros tenemos una propuesta político-musical, ideas relacionadas con el nacionalismo y el interés de empoderarse del territorio y hacer cosas por él”, cuenta Juan Carlos, vocalista de Orgullo Nacional. Esas ideas adquirieron relevancia mundialmente en el contexto de la posguerra fría y algunas se filtraron a Colombia a través de la música a finales del siglo XX desde Europa. Es que los proyectos nacionalistas no sólo son fenómenos de los países europeos en algunas regiones como los Balcanes o el Cáucaso, sino también de algunos lugares de África, Asia y América Latina.  Además, el auge que tuvieron en el Nuevo Continente se ve justificado porque el desarrollo de su historia y gran parte de sus problemas ha estado relacionado con el mundo occidental.

“Uno analiza las realidades y se da cuenta que  las nuestras son, en parte, la historia que otros han vivido. Vemos lo que sucede en este momento y cómo podemos actuar”, explica Juan Carlos, vocalista de Orgullo Nacional. ¿Pero cómo pueden surgir grupos que difundan principios nacional-socialistas en Colombia?, se preguntarán algunos y muchos también juzgarán a quienes sigan estas ideologías. No obstante, esta lucha tiene un sentido: “configurar una tercera fuerza en la sociedad y una identidad en el país”, agrega.

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En Colombia parece difícil que un proyecto de nación se consolide, por la diversidad, la pluralidad étnica y cultural y la división en la sociedad producto de la segmentación de las regiones. Sin embargo, según Juan David García, magíster en Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana,  sí es posible una nación colombiana, pero esta apenas está en proceso de formación. Hay que tener en cuenta que las naciones se configuran con el tiempo y pueden ser constituidas por personas que se identifiquen por la etnia, la lengua, la religión o la tradición histórica. Si se quiere marcar un inicio de la lucha en Colombia para configurar una nación, se podría hablar de las batallas independentistas, aunque también otros fenómenos como las guerras civiles del siglo XIX y las partidistas del XX, así como la Constitución Política de 1991, son parte del proceso de desarrollo de una nación. “No podemos decir cuál es nuestra identidad nacional entorno a la etnia pero otras realidades la pueden definir. Por ejemplo en el siglo XX la religión sirvió para formar la nación colombiana o el castellano que es la lengua predominante. Además, también desde lo político se puede generar identidad, pues tenemos un sistema que nos define como una democracia liberal y un estado social de derecho”, comenta el politólogo.

Para el ex cónsul de Colombia en España, Jorge Alberto Velásquez, los jóvenes se identifican más con las marcas que con los símbolos patrios, sin embargo, este no es el caso de los nacional socialistas.  Este país suramericano es uno de los más tolerantes con estas ideologías que se promueven en el RAC, aunque en la población común no tengan tanto auge ni sean tan conocidas, frente a otras zonas.

Después de lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial, en Alemania, cualquier manifestación que haga apología a estos principios es sancionada por las leyes, cuenta Manuel Mannheim de la agrupación Aufbruch quien lleva veinte años en el movimiento y ha vivido los dictámenes de las normas, pues según él no es justo que se pueda habla mal de Hitler en cualquier ocasión, mientras que rescatar algo de su proyecto político sea una barbaridad. Por ejemplo, Mannheim como defensor de su país, critica al actual gobierno de Ángela Merkel quien se ha concentrado en la Unión Europea más no en Alemania y también a la prohibición de los símbolos nacionales.

“Si vamos a hablar de una sociedad en la que la libertad es el valor fundamental, se debería dar albedrío a estos movimientos para que expresen sus  puntos de vista, si bien fueron devastadores los efectos del nacional socialismo alemán, hay cosas que se pueden rescatar y que son positivas”, comenta el politólogo aunque también asegura que en sociedades como la colombiana es difícil pensar que estas ideologías penetren en la esfera social. Para Juan Carlos está bien ese respeto que se da en nuestro territorio, pues si alguien porta una camisa con el rostro del Che Guevara por qué ellos no podrían usar una con una esvástica.

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Así, dentro de la creación de un nacionalismo endógeno, se encuentra el proyecto de Orgullo Nacional, quien aspira unificar criterios bajo unos mismos ideales adaptados al territorio colombiano, esto lo han intentado desde sus letras, adaptando sus contenidos a la realidad local y social,  debido a que, para llegar al público de este país las letras radicales relacionadas con el nacional- socialismo alemán no eran tan estratégicas, según cuenta Juan Carlos. “No pensamos cambiar a los golpes nada, sino que el asunto empieza con una construcción desde la educación, de saber por qué suceden las cosas, por qué se toman las decisiones y cuál es nuestra posición frente a lo ambiental, lo económico…”, agrega.

Cantar contra el capitalismo y el comunismo viene desde una percepción de los grupos nacionalistas sobre la realidad de Colombia, un país donde la izquierda se ha infiltrado en algunas esferas sociales como la academia, las organizaciones sindicales o la justicia, donde la lucha campesina ha sido defendida por estos grupos que buscan el poder y que tienen más vigencia aún con el establecimiento de los diálogos de paz, según el politólogo.

Sus idearios se han configurado en ciertas estructuras de la humanidad que se han deteriorado como la familia, y otros aspectos de la sociedad. Ellos salen a la defensa del orden, no desde la derecha, porque según este grupo, la derecha en Colombia también ha hecho mucho daño, sino desde una tercera vía donde se mantenga una sociedad segura, libre de fenómenos delincuenciales como las bandas criminales, la influencia de las drogas o la prostitución. También abogan por la soberanía del Estado, pues la globalización económica se representa como una amenaza y el capitalismo como generador de desigualdad.

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“Hay diferentes formas de ser patriota, nacional- socialista, es importante la unidad de todos,que no haya drogas en el movimiento y que no sea sólo una moda”, comentaManuel Mannheim, quien agrega que él es partidario de un estado nacional construido desde la base del pueblo y no desde un solo líder, él no sueña con un cuarto Reich y Hitler no es su ídolo. Sin embargo, defiende el movimiento y reconoce que en Colombia está creciendo este proyecto aunque como en todos los países hay cosas buenas y malas, y, a pesar de la pluriculturalidad, también hay una población que está constituyendo un movimiento fuerte.

Mucha de la aversión que se le tiene a estos movimientos se da también desde la creencia de que todos tienen un comportamiento discriminatorio e intolerante hacia personas de otras razas que tiende a volverse violento. Desde el sentimiento nacional socialista de Orgullo Nacional, no se da el racismo, ellos son partidarios de los principios racialitas, los cuales defienden la integridad de una comunidad que se define por su raza, evitando el mestizaje con personas y el sincretismo cultural, así su desacuerdo está en la mezcla de razas, al ser creadora de conflictos, mas no en la existencia de pluralidad. “En el racialismo se da que cada raza tiene alguna percepción de superioridad, pero eso no significa que haya que acabar con las demás, sino garantizar cierta impermeabilidad porque se cree que la sociedad así funciona mejor.”, comenta Juan David García.

“No es aplicar ideas importadas, es analizar nuestro contexto y adaptarlas, tener una posición firme pero sin llegar a intolerancias, formar a los ciudadanos y lograr espacios de participación, donde los hijos se acerquen al campo y tengan una posición política fundamentada”, termina explicando Juan Carlos sobre su proyecto en Orgullo Nacional. Pero es hora de tocar, los asistentes al concierto de aniversario de la banda se disponen a entrar a ‘Nuestro Bar’ a escuchar, a cantar y reivindicar sus creencias a través de la música.