Alborada estimada, prohibida y cansona.

Alborada

“Cada mañana, las cajas vacías de pólvora abarrotan las esquinas en espera de ir al basurero, ya no importa si alguien las ve, nada se puede hacer.”

 

Por: Juan David Berrío.

Hace mucho tiempo ya, en 1843, cuando Charles Dickens escribió su famosa novela corta “Un cuento de navidad”, la discusión a favor y en contra de las fiestas navideñas ya estaba bastante avanzada. Bien lo exponía Ebenezer Scrooge, personaje del libro de Dickens, al quejarse del bullicio de diciembre, de las fiestas banales e interminables, los borrachos, el cinismo, y la algarabía general. Lo que Dickens quizás no pensó era que esa discusión acerca del fin de año se iba a alargar hasta nuestros tiempos posmodernos, con nuevos puntos a discutir pero bajo la misma esencia.

Para entrar en tema hay que preguntarse ¿Que es la Alborada?, pues bien, más allá del significado que ofrecen los diccionarios la alborada es el nombre que recibe en Medellín y algunas partes de Colombia la celebración que festeja la llegada de diciembre. Esta fiesta se celebra usualmente entre música, fiesta, fuegos pirotécnicos, balas al aire y licor. Son muchos los reproches y las críticas, pero increíblemente y aunque las encuestas digan lo contrario pareciera que la mayor parte de la población ya ve este suceso como algo tradicional e inamovible.

Hay quienes dicen que la alborada viene desde hace más de 50 años, otros aseguran que es una celebración que exalta un estilo de vida de la ilegalidad y el narcotráfico, ya que celebra la entrada a Medellín de toneladas de pólvora ilegal, entre otras tantas cosas ilegales que llegan a la ciudad por montones. Por otro lado dicen que la fiesta viene de 2003, Conmemorando la desmovilización en acto público el grupo paramilitar Bloque Cacique Nutibara, y que ahora se usa para festejar la instauración y vigencia de otros grupos al margen de la ley con balaceras en los barrios y pólvora en el cielo.

Lo cierto es que todas las versiones tienen su carga de verdad y mentira. La ruidosa celebración del inicio de diciembre se ha dado en Medellín hace tanto que fácilmente puede ser considerada una de nuestras celebraciones más tradicionales. “El primero de diciembre siempre se ha celebrado entre bullaranga y juerga, desde que tengo memoria” señala Efraín Restrepo, un adulto mayor de Medellín, quien además añade “…ni siquiera sabía que esa fiesta tuviera nombre.”. Y así es, la fiesta no tuvo nombre hasta hace pocos años, fue entonces cuando se le bautizo “Alborada” y al darle un nombre se le dio existencia publica a un suceso que aunque conocido, nunca había llamado la atención de las autoridades ni del pueblo mismo.

Las opiniones están divididas, los amantes del silencio y los críticos de la navidad o de la forma en que esta se festeja ven las primeras fiestas de diciembre como una tortura auditiva y moral. Algunos comentarios anónimos en internet apuntan:

“Estas son las consecuencias de un pueblo con bajos niveles de educación y cultura, acompañados de ruido y violencia, todo eso los hace ver el sentido contrario de lo que es y significa la Navidad.”

“Ahí estamos los paisas inventando bobadas, disque alborada, que tontería más grande, bonita forma de quemar la plata. La gran mayoría de países del mundo celebran navidad sin pólvora.”

“¡Que irresponsabilidad permitir la alborada! ¡Es el colmo de la falta de cultura y de la falta de conciencia! ¿Cuantos animales mueren a causa de esta gracia? ¿Cuantas casas se queman? ¿¡Cuánta plata gastan!? ¿Cuantos quemados por pólvora tiene que haber? ¡Niños pierden sus ojos, su movilidad! ¡Pueblo bruto, ignorante y pendejo!”

Por otra parte quienes defienden la fiesta tradicional y el libre jolgorio exponen sus argumentos:

“…Desafortunadamente se hace bastante ruido, pero precisamente esa es la esencia, anunciarle a la ciudad que la navidad ha llegado…”

“Hay gente que le gusta y hay que respetarlo. Igual es solo una vez al año y se pasa bueno.”

“Este sentir del barrio no se puede acabar,más bien pensar en cómo la alcaldía las piensa organizar en el futuro. No le pongamos a esto tinte de narcotráfico en donde los ricos en sus mansiones y edificios buscan su espacio para apreciar este sentir popular.”

Y es que este es un tema también de seguridad pública. La pregunta que al parecer todos se hacen es, si la pólvora está prohibida, ¿Porque hay tanta en navidad?, ¿Acaso las fuerzas policiales son incapaces de hacer cumplir la ley? Pues si. Simplemente no hay suficientes policías en la ciudad como para parar algo que está protegido por la tradición local. Los habitantes de Medellín están acostumbrados y hasta encariñados con la pólvora, sobre todo la ilegal, y si esto no cambia, no habrá prohibición alguna que detenga su uso. Es el pueblo quien doblega al gobierno.

La Navidad y sus fiestas traen, además de regalos y alegría, varias discusiones que vale la pena examinar con cuidado. No vale de mucho entender los orígenes de nuestras tradiciones más cuestionables sin querer entender lo que significan para el pueblo que las celebra. Mientras tanto, yo seguiré pasando diciembre recogiendo los cientos de palitos de volador, restos de pólvora, que aparecen en mi patio cada mañana.